Panorama económico: aunque el crecimiento interanual se había acelerado en el segundo trimestre, las condiciones aparentemente se deterioraron en los meses siguientes en medio de la pandemia que no da respiro y mantiene los casos altos y las muertes por Covid19 fuera de una proporción razonable.
La demanda agregada de los hogares sigue baja, pero la confianza del consumidor alcanzó un máximo en julio, insinuando una mejora de las perspectivas, aunque siempre del lado bajo.
El 2 de agosto, el gobierno hizo un pago de intereses de USD 334 millones al FMI mientras continuaba las conversaciones sobre la reestructuración de la deuda, lo cual generó un "veranito" para las acciones de las empresas argentinas en Wall Street que aún perdura.
El crecimiento del PIB debería volver este año, aunque favorecido por un efecto de base bajo. Si bien la flexibilización de las restricciones de circulación debería respaldar tanto la demanda interna como la externa, la incertidumbre política que pesa sobre la confianza de los inversores podría obstaculizar la recuperación.
Las renegociaciones de deuda en curso con el FMI y la trayectoria de la pandemia generanalguna incertidumbre, pero existe cierto consenso en que la economía crecerá un 6,6% en 2021 y un 2,5% en 2022.